En memoria de Ali Aissa
Bastó un segundo para que una descarga eléctrica dejara
sin futuro a otro palestino-refugiado. La semana pasada el joven Ali Aissa murió
electrocutado en Chatila. Tenía 22 años y se encontraba trabajando en los
arreglos de su nueva vivienda porque pretendía casarse en los próximos meses. El
campamento muestra el duelo tras su desaparición, pero nadie se sorprende por
la forma en la que se ha producido. Es la séptima persona que fallece de la
misma manera en lo que va de año, y se comenta en corrillos por las callejas
principales que son pocas, teniendo en cuenta lo que probablemente acabará
produciéndose… ¿Quiénes serán los próximos en morir?
En una callejuela cercana al siniestro huele intensamente a
humo, a madera carbonizada y puede verse como un incendio reciente ha pintado de negro
el cemento roto de dos viviendas colindantes. ¡Desgracias anunciadas! Esta vez
no han habido muertos, solamente dos familias sin hogar.
Una maraña de cableado eléctrico es el cielo del
campamento. Tan tupido a veces, que hasta conforma una especie de túnel a ramales que no
concluye. Y por los pasadizos más estrechos, los cordones de la electricidad se
arrastran en desorden igualmente por las paredes, hasta casi descolgarse en un suelo embadurnado de líquido negruzco resbaladizo o directamente en charcos espesos que nunca
desaparecen. Las tuberías del agua, enmohecidas y sucias, que penden desde lo
alto a lo largo de las tabiques, están agujereadas o directamente abiertas. Gotean en un sonido constante más o menos pautado, o desprendes pequeñas cascadas con burbujas igualmente en
continuo... hasta rellenar las concavidades de tamaño considerable del pavimento; que acumulan en su interior plásticos u otros deshechos imprecisos y que van salpicando de líquido a los filamentos de la corriente.
Las miserias del mujaiam
Chatila arañan el alma. Pero avivan a cualquier cerebro que esté dispuesto a
poner en alerta su pensamiento crítico.
Un derecho elemental exige
dignidad para las personas en su cotidianidad más básica. Los palestinos de los
campamentos del Líbano, además, desde el año 1948 vienen reclamando justicia para su Causa: la aplicación de
la legalidad internacional múltiples veces sancionada por las Naciones Unidas. En consecuencia, no van a cesar de reivindicar su "derecho al retorno”.
![]() |
| Una de las calles principales del campamento de Chatila. Fotografía propia. |
![]() |
| Chatila. Lugar donde Ali fue electrocutado. Fotografía propia. |
Burj el Barajne también está de luto
![]() |
El
campamento de Burj el Barahne está cubierto de grandes retratos en color de un
joven ligeramente sonriente. Lleno de vida. Es la última víctima de otra
explosión eléctrica.
|



Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarDices que las miserias de Chatila arañan el alma. ¡Cómo debe sobrecoger entrar ahí! Por lo que explicas, por lo que muestras... Esas fotos con tal amasijo de cables...Increíble
ResponderEliminarDices que las miserias de Chatila arañan el alma. ¡Cómo debe sobrecoger entrar ahí! Por lo que explicas, por lo que muestras... Esas fotos con tal amasijo de cables...Increíble
ResponderEliminar