MAJDEL KOROM: una organización
de ayuda dentro del campamento de Chatila
Cuando Yehya Sarris se va adentrado a través de la calle
Sabra hacia las proximidades de Chatila, las sonrisas, saludos y
estrechamientos de manos que le van acompañando son constantes. Y todos los
días de la semana, prácticamente a la misma hora (excepto el domingo), se produce
el mismo ritual de bienvenida.
Niños, mujeres y hombres de todas las edades saludan “al
Haj Yehya” desde el cariño, el reconocimiento y la cercanía. Yehya es un
palestino-refugiado que decidió no abandonar a los suyos, permanecer a su lado
y sentir con ellos, día tras día, cada una de las desgracias que seguían
dañándoles, todo y a pesar de no residir desde hace años en el campamento. Para
quitar importancia a su labor altruista, él la explica diciendo que “no
podría dejar de venir a Chatila ni de ayudar en lo que fuera… Yo formo parte
también del campamento”. Sin duda, es uno de los pocos antiguos habitantes
del campo, que una vez que lograron abandonarlo gracias a un relativo ascenso
económico, optó con naturalidad por seguir mirando a los ojos con empatía a los
que no habían podido hacerlo. A todos los que seguían atrapados en una prisión
sin cerrojos físicos llamada campamento de Chatila.
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| Yehya Sarris |
La organización “de ayuda” MAJDEL KOROM se puso en marcha
en el año 2.000, simplemente “por necesidad”, como nos trasmite convencido
Yehya Sarris. Por entonces, el campamento sangraba de miserias y en total
abandono. Las guerras intermitentes de la milicia chiita de Amal (1985-1988) lo
fueron transformado exponencialmente en un gueto áspero y desconfiado, poblado
de ruinas que ya nadie parecía querer, ni poder, levantar. Esta vez, todo hacía
prever que los supervivientes del rebelde Chatila se encontraban rendidos,
rebozados de su propia desesperanza y sumergidos en un paisaje social
profundamente “inmoral” que diría Camus, en el que su condición “moral” de
refugiados-victimas, ya no era suficiente para mantenerlos firmes mostrando
quienes eran y de dónde habían venido. Así, los palestinos que no habían
conseguido escapar del campamento, estaban recluidos en la perniciosa debilidad
de sentirse nada. Y la insignificancia de la “nada”, agarrotaba al consciente
luchador heredado de los mayores hacia el conformismo más apático y primario; relacionado con el fatalismo del aquí me quedo porque así tiene que ser.
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| Logotipo de la asociación MAJDEL KOROM |
Completamos que los trabajos en activo ejercidos fuera del recinto por unos pocos privilegiados, apenas aportaban la cantidad suficiente para cubrir tres comidas diarias. E igualmente, el abandono escolar se encontraba en su cota más alta por una falta objetiva de medios, pero al unísono, por la desidia de unos adolescentes que ante la consciencia de su no futuro, optaban por dar vía libre a su rabia interior mediante la huida desesperada hacia la ofuscación más absoluta. Al mismo tiempo, la organización específica de los palestinos, la UNRWA, que teóricamente debía sostenerlos en situaciones de crisis y en cuestiones de primera necesidad, había suspendido su precaria asistencia alimentaria a los más desvalidos (aache); como también el sufrago completo de medicamentos y la gratuidad de hospitalizaciones en caso de necesidad. Sin duda era una “época tan desastrosa” y con tantas necesidades a la vista, que Yehya Sarris “no podía no hacer nada”. Permanecer como un espectador indiferente le resultó insoportable.
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| Fotografía del campo de Chatila tomada por Pablo Sigismondi |
El procedimiento se configuró a través de una junta de
administradores compuesta por 6 personas, además de por Yehya Sarris. Consistió
en lo siguiente:
En primer lugar el comité realizó un censo, casa por
casa, de los descendientes de la Nakba de dicho pueblo galileo. El resultado
fue que en Chatila en el año 2.000 residían 200 familias con origen directo en
Majdel Korom. A todos ellos se les fue explicando con sencillez cuál era la
intención de la nueva asociación que llevaría el nombre del lugar de
procedencia de sus miembros: “ayudar y sostener a los más pobres”. Pero
no con palabras “bonitas” de esperanza en el futuro, si no
aportando lo necesario en presente para evitar la soledad, la desnutrición y que “su
vida digna” no dependiera, por ejemplo, de que pudieran costearse
determinados medicamentos. La respuesta fue la esperada y los descendientes de
Kajdel Korom en una sola voz apoyaron la idea.
La siguiente fase se centró en la creación de un carnet
específico para cada una de las familias asociadas. Que implicaba que “todas
las que pudieran hacerlo” debían aportar mensualmente la cantidad de
5.000 libras libanesas (unos 3 Euros al cálculo actual). Para invertir lo
recogido en provisiones y medicinas que serían trasladadas, por un grupo de
trabajo voluntario de entre los socios, a las viviendas de los más necesitados.
La iniciativa fue creciendo hasta consolidarse, gracias igualmente a nuevas
colaboraciones de personas dentro y fuera del campamento que supieron de la labor
solidaria de la organización MAJDEL KOROM.
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| Imagen de la campamento de Chatila del 1993 |
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| Cena de Ramadan en el comedor de la asociación |
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| Trabajadoras de la asociación con Jaled, el cocinero |
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| Recibiendo comida en sus respectivos envases |
La tercera actuación comenzó en Ramadán del año 2001. Por entonces la
evidencia mostraba que existían familias que, por falta de medios, seguían sin
poder hacer la comida del final del día con el aporte necesario de calorías.
Por lo que la junta decidió improvisar un comedor en la propia organización
para acoger a los casos más necesitados. Esta movilización, centrada únicamente en
los pertenecientes a la organización MAJDEL KOROM, tuvo tal trascendencia en el
campamento que fueron llegando refugiados pobres, no asociados u originarios de
distintos pueblos palestinos, a pedir ser admitidos en las cenas del Ramadán.
“Cómo íbamos negar a nadie nuestra comida... la repartimos entre todos los que
se fueron presentando”, comenta Yehya con sencillez. Así, haciendo un
salto en el tiempo, apuntamos que en el último Ramadán (2016) la asociación en
su sede ampliada, ha dado de comer diariamente a más de 150 personas, además de
trasladar cada anochecer a través de voluntarios otras tantas raciones (160) a las que por sus condiciones físicas o de edad, no podían acudir al comedor
comunitario; e incluso, de repartir más alimentos entre más personas que se
presentaron en la sede con sus respectivos envases para ser llenados.
Será en el año 2010 cuando MAJDEL KOROM inicie otro propósito solidario,
relacionado con una iniciativa gestionada directamente por Yehya Sarris.
Consistente de dar amparo económico y apoyo afectivo a los niños del
campamento que se habían quedado huérfanos y sin los medios necesarios para
crecer y evolucionar en seguridad. Así, cuando un cabeza de familia (hombre) fallece
en Chatila dejando a niños de menos de 13 años, es Yehya el encargado de hacer
un sencillo estudio de la familia, que mostrará por escrito la realidad de la
situación económica en la que ha quedado tras la muerte. Si las evidencias
muestran que el grupo familiar permanecerá desatendido al carecer de recursos
imprescindibles o parientes dispuestos a implicarse en el sostenimiento de los
pequeños, la asociación se involucrará en su protección en el presente y
enfocando igualmente a más largo plazo el futuro de los pequeños.
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| Yehya Sarris en el comedor de Ramadán |
En la actualidad, MAJDEL KOROM está amparando a 40 niños
huérfanos. El mecanismo es sencillo, trasparente y muy eficiente. Una especie
de padrinazgo minorista que gestiona el propia Yehya
recurriendo a sus contactos personales, tanto en el Líbano como en países de la
zona o de Europa. Se pone en marcha con llamadas telefónicas a determinadas personas,
a las que explica la situación real del menor (o menores). A continuación, si
las personas elegidas son receptivas a colaborar en el sostenimiento del
huérfano, recibirán por escrito una radiografía exhaustiva con las necesidades
más imprescindibles y su coste detallado. Y ya, a continuación, los receptores
se comprometerán a aportar “lo que puedan según sus medios” para
que el niño no quede en la indigencia. Igualmente, la organización se implica
de lleno con los menores para que sientan la cercanía de personas conocidas
dentro del campamento, y que seguirán meticulosamente su evolución escolar a lo
largo del tiempo. También, durante el Ramadán estos niños son especialmente
atendidos junto a sus madres en el comedor de la asociación, por lo que reciben
al finalizar el mes “la ropa nueva” necesaria y algunos
juguetes para que “celebren la fiesta” como cualquier pequeño
de su entorno. El objetivo de la asociación se centra sobre todo en que estos
niños concluyan sus estudios secundarios, en consecuencia cuenta con un grupo
de voluntarios que ejercitan de soporte o apoyo escolar cuando es preciso
(clases en la sede de la organización después de finalizado el colegio de la
UNRWA). Además, si a partir de los 18 años alguno de los jóvenes especialmente
capacitado desea acceder a la Universidad, MAJDEL KOROM seguirá implicándose,
bien directamente o mediante la gestión de becas o ayudas al estudio
financiadas por personas de la misma red solidaria, y que seguirán puntualmente
la trayectoria académica del protegido.
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| Niños con Walid Ayub |
Otra de las aportaciones más significativas de MAJDEL
KOROM es dar resguardo y compañía a los “mayores del campamento” (más
de 65 años). Es una iniciativa entrañable y perfectamente visible, que ha
logrado que ninguno de los ancianos viva su vejez en la soledad de sus
viviendas, sin el cuidado necesario y aislado de sus compatriotas
palestinos. Las atenciones son tanto materiales (alimentos,
medicamentos, cuidado de viviendas) como de gestión entusiasta de los momentos
lúdicos; relacionados con el reencuentro festivo con paisanos de otros
campamentos, celebraciones en la sede de la asociación, o con salidas en autocares
para realizar excursiones con juegos de competición incluidos (siempre
acompañados de voluntarios de la asociación que ayudarán en el ejercicio de las
actividades). En la actualidad la organización tiene inscritas en este programa
a unas 50 personas procedentes de diversos pueblos de la Galilea palestina,
pero de entre ellas, ya solamente 15 vivieron conscientemente la Nakba y
realizaron el último "viaje” hacia el exilio libanés.
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| Los mayores del campamento en una excursión |
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| Juegos durante la excursión |
No podemos dejar de mencionar al equipo “MAJDEL KOROM
CLUB DE FUTBOL” que con la euforia como bandera por los triunfos acumulados
representa con entusiasmo a la asociación solidaria. Y del que forman parte
jóvenes disciplinados que, como pudimos comprobar, se entregan cada domingo
sobre el terreno de juego mientras compiten con otros equipos palestinos (liga
de 12 equipos de campamentos).
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| MAJDEL KOROM CLUB DE FUTBOL |
Finalmente, debemos completar que la organización fundada
por Yehya Sarris, a partir del año 2011 se vio en la necesidad de implicarse en
el sostenimiento de los refugiados que iban llegando al campamento procedentes
del la guerra de Siria: “No podíamos darles la espalda… dejarlos
abandonados. Tuvimos que hacer esfuerzos para conseguir comida de urgencia,
sobre todo para los niños; pero también mantas, colchones, algunos utensilios
de cocina… Intervenir para que consiguieran alojamientos en Chatila pagando lo
que pudieran... No hacemos distinciones, son refugiados pobres y necesitan
nuestra ayuda”.
La trayectoria de la asociación MAJDEL KOROM ha
demostrado tanto su eficacia como su transparencia. No tiene ningún interés en la gesticulación del halago, ni en el aplauso fácil de observadores conmovidos. Su compromiso es ras
del suelo, tangible y diario, sin dejarse llevar por ideologías afines o amiguismos de conveniencia. Solamente se concentra “en ayudar” a los
más pobres e ignorados del campamento “mártir” de Chatila.
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| Yehya Sarris caminando por Chatila |














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