"Dicen... que el mar de Beirut reclama por las noches a todos los que alguna vez la han amado"
Podría ser que Beirut me estuviera esperando...
La fuerza de la ciudad ha vuelto a traspasar la piel brillante, líquida de humedad mediterránea, para inyectar en el riego sanguíneo su rebeldía indómita y el deseo de vivir. De vivir sintiendo.
